No tenemos más remedio que convivir e interactuar con las entidades financieras, pese a que sus prácticas son demasiadas veces cuestionables, cuando no directamente contrarias a la ley.
¿Puedo evitarlo? ¿Por qué no luchamos contra estos comportamientos inadecuados?
La debilidad del sistema financiero, de nuestros bancos, copa el protagonismo mediático. La falta de créditos para las familias, la elevada exposición al sector inmobiliario que presentan las entidades junto con un sinfín de nuevas normas legales que han cambiado las reglas del juego explican, en parte, su difícil coyuntura actual. Muchos ahorradores se preguntan ahora si su dinero está seguro o no en los bancos y cómo les afecta una nacionalización o una intervención de su entidad.



